especial de origen
Nuestra Madre Fundadora, la Madre María Teresa, fue alentada a unir nuestro Carmelo a la Tercer Orden o a abandonar la idea de convertirse en "Carmelo" para siempre. Siguiendo su postura firme, se negó a seguir cualquiera de los dos caminos... Dios la apoyó para que tomara una decisión enviándole un hermoso sueño por la noche. “Mientras dormía, soñé que estaba en la orilla del océano. El mar, calmo e infinito, que se extendía ante mí, estaba bañado por una luz brillante. La orilla del mar era llana y un grupo de pequeños botes se mecían ligeramente de aquí para allá bajo la brillante luz del sol. Todos los botes irradiaban una luz blanca... Era una vista encantadora y me sentía tentada a subir a bordo de uno de los botes. Me acerqué a uno de los pequeños botes que estaban cerca de la orilla. Estaba a punto de subirme.
En ese momento, una figura celestial se paró junto a mí y me detuvo. Y no sólo me detuvo, sino que hizo otra cosa: señaló a la izquierda y entonces contemplé un barco, un gran barco castaño oscuro. Era tan alto que sólo se podía subir a bordo usando una escalera. Aún más a la izquierda, vi otra embarcación, de color castaño oscuro, y a esta EMBARCACIÓN ENORME se encontraba amarrada la OTRA EMBARCACIÓN. Comprendí el sueño de inmediato. JUNTO AL CARMELO, FORMANDO UNA EMBARCACIÓN APARTE, SOBRE LA CUAL NO SE ENCONTRARÍA EL NÚMERO III... ÉSE SERÍA EL LUGAR DEL "CARMELO" DEL SAGRADO CORAZÓN". Lo mismo sucedería con nuestra singularidad... Somos verdaderas Carmelitas: seguimos las reglas y el espíritu de nuestra Santa Madre Santa Teresa, pero sin adherimos al riguroso encierro. La seguimos a ella y trabajamos para la “salvación de las almas” con su celo, su amor y su energía. Nos encontramos unidas a la Madre Santa Teresa, al igual que el pequeño bote está unido al grande... pero poseemos un espíritu distintivo que nos permite combinar nuestra vida contemplativa con una vida activa. Somos únicas, somos las Carmelitas del S.C.J.